
No es solo lo que comes, también es lo que respiras, lo que tocas o simplemente lo que ves. Todo te vuelve gris e insensible. Todo te daña. Que poco cuesta, sin embargo, ignorarlo. Huir. Que fácil lo tenemos, por que al cerrar una puerta se abre una ventana, instinto de supervivencia lo llaman.
No hay comentarios:
Publicar un comentario